¡Aúpa Tuna! Del Teleclub de Santa Bárbara a la universidad [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 35 D18 Archivo VASIL


Fundadores de la Tuna Universitaria de Toledo actuando en el atrio de la Catedral (sin rejas)

Todos tenemos un pasado. Más o menos vistoso, intenso, variado, alegre, triste o, incluso, inconfesable.

Es un  hecho incuestionable que la juventud se cura con el tiempo y el tiempo es algo que pasa….. como la Tuna en Santiago.

El primer antecedente -más o menos serio- que encontramos en nuestra ciudad es la Tuna del Tele-Club de Santa Bárbara. Bajo el liderazgo religioso de don Félix, en aquel barrio emergió un grupo de jóvenes (universitarios o no) que conformaron probablemente la primera tuna toledana heredera de las anteriores estudiantinas. Ya entonces, su fama conquistadora, burlesca y divertida les precedía. Su capa, elemento fundamental del traje negro característico, empezaba ya a tapar las más asombrosas historias de amor, música y aventura. Casi siempre más exageradas al contarlas que al vivirlas.

Esa tuna, más de barrio que de universidad, representaba a Toledo internacionalmente en aquellos viajes de los “Coros y Danzas”. Sí, la España profunda de los años sesenta se subía a un autobús para llegar hasta Francia, Alemania o Suiza, cargados de trajes regionales, coros, danzas y todo aquello que pudiera representar nuestro folkclore para asombro de los extranjeros nativos y emoción de nuestros paisanos emigrantes.

Y como relatarían el NO-DO, “los jóvenes españoles quieren rendir homenaje patrio y no dudan en cruzar los Pirineos para mostrar al mundo lo más granado y auténtico del pueblo español”. Entre esos jóvenes ya estaban “los tunos” más preocupados de congeniar con las bailarinas de enaguas y faldones de paño, que de afinar la bandurria con sus doce cuerdas.

Tuna del Tele-Club de Santa Bárbara
Tuna de toledanos universitarios

Tras estos inicios circuló por Toledo otra Tuna en la que estaban integrados algunos toledanos universitarios; bien como alumnos de la Escuela Universitaria predecesora de la UCLM o directamente en las diversas universidades de Madrid.

Emilio de la Cruz, el Chispa (grande), Poveda, entre otros, eran los encargados en los primeros años de la década de los setenta de “rondar a las mozas” y pasear el “clavelitos” por toda la ciudad con medias calzas; como marcan los cánones. Todo ello rematado con la “capa que tapa”. Asiduos de las cenas oficiales y como no, asistentes a todas las bodas de la capital y provincia; lo que en la jerga se conoce como “dar el parche”.

De aquellos inicios, en 1979 ya se consolidó formalmente la “Muy Noble y Rondadora Tuna de Toledo”, fundada por los hermanos Miguel Ángel y Fernando Garrido, hermanos José María y Miguel Lanza, hermanos José y Luis González, Juan Alonso, Pedro Martín, Julio Esteban-Infantes y nuestro querido amigo Ángel Nodal.

El espíritu de la tuna no solo se mantuvo sino que llegaron a alcanzar las más grandes cotas, dentro y fuera de nuestro país. Asiduos -como impone la tradición- de cualquier tipo de evento oficial o particular. Estos y otros muchos tunos y “tunantes” de la época, son hoy respetables abogados, cocineros, músicos, economistas o arquitectos. Casados, con hijos y algunos con nietos, que podrían escribir un libro sobre las vivencias (y las exageraciones) de aquellos años intensos de días cortos y noches largas. 

Muchos siguen desempolvando la guitarra, el laúd o la bandurria, de vez en cuando. Amenazan a familiares y amigos con recordar todo el repertorio que les llevo por Europa y América; ya en solitario, sin Coros y Danzas. Todo un periplo a base de “parchear” y comer “de gorra”.

Estos no tienen “Guerra” que contar a sus descendientes. Sus “batallitas” son la supervivencia constante, a base de cantar, enlazar media docena de acordes y pasar la pandereta.

Lo importante era estar, aunque fuera sujetando la bandera.

¡Aúpa Tuna!

Tuna de la Universidad de Castilla-La Mancha

(Archivo VASIL: ver más entradas)

Quique J. Silva

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