Años 80: La fiebre del Futbol Sala [Quique J. Silva]

Sucedió en Toledo. 43 D16 Archivo VASIL

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Discolandia, Toledeport, Doberman, Nenos, Casa Pedro….. todo aquel comercio o establecimiento hostelero que se preciara, tenía su equipo de Futbol Sala. Eran los años ochenta y los toledanos “en forma” terminaban apuntándose a uno o formando su propio equipo.

Daba igual la procedencia deportiva: venían del fútbol 11, baloncesto, balonmano, atletismo; incluso algunos “del sillón ball”. El invento de un juego basado en la técnica individual del fútbol “que todo español domina” y unas dimensiones que aparentemente no requerían una gran preparación física, era lo ideal para “seguir cultivando el espíritu competitivo”. Si a eso le añadimos la llegada de los pabellones cubiertos, donde ya era posible correr tras un balón sin las inclemencias del tiempo, todo perfecto. Habíamos reinventado el deporte para todos (delgados y barriguitas).

Quién no recuerda a “Pepe el de Discolandia” dirigiendo desde la banda a Morci, Mariano del Cojo, Alberto San Juan, Carlos Jiménez, Ruedas, Carlos García-Ochoa o Tomás, entre otros. O a Javier Letellez y Paco en el Restaurante Casa Pedro.

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Modesto, propietario e impulsor de las tiendas Doberman, también tuvo su equipo, fichando a Parra y Tito Galán entre sus más destacados goleadores.

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Tal fue la fiebre en Toledo que en el mayor esplendor nacional de esta especialidad, teníamos siempre algún equipo puntero dispuesto a ganar la liga al temible Interviú, capitaneado por el ilustre José María García (que igualmente encontró en este deporte un lugar para hacer algo mas que hablar de futbol, árbitros y poltronas).

De esta liga salió el que luego sería durante varios años Seleccionador Nacional y Campeón del Mundo: Javier Lozano.

Pero como toda fiebre, con el tiempo pasa. Llegaron los fichajes estrella directamente importados de Brasil. Los jóvenes se hicieron maduros y los maduros definitivamente mayores para correr por esas pistas de Dios. Las escuelas no terminaron de funcionar y las aguas volvieron a su cauce.

Para los que no conocieron esa época, es algo parecido a lo del Pádel ahora (un tenis descafeinado que algunos se creen que se puede jugar sin correr).

Como se ha dicho toda la vida, lo importante era, es y será PARTICIPAR.

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Quique J. Silva

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