5 vinos. Poesía y arquitectura [Diego Peris Sánchez]

Seleccionar, elegir, es siempre una tarea difícil porque supone poner el acento, centrar la mirada, dejar otros elementos fuera, dejar al lado aspectos importantes. Pero, a pesar de ello, selecciono cinco vinos para tomar en excelente compañía.


Souto de Moura, arquitecto. Petit Hiperia.

Un primer vino de la bodega Vallegarcía en Retuerta del Bullaque, cerca del parque de Cabañeros, con viñedos en las rañas de los montes. Una bodega que cuida de forma especial el diseño de sus botellas. El Petit Hiperia es un vino que cambia cada año con una nueva imagen del caballo que identifica toda su marca. Un cambio que afecta al coupage elaborado de acuerdo con la cosecha de cada año. El 2017 combina cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc y petit verdot. Un vino de especial calidad procedente de los viñedos que se cuidan en las rañas de los montes de Toledo. Un vino para escuchar y compartir con Souto de Moura.

“El principio y el final de estos 40 años lleva a un mismo sitio: un hogar. “Ha sido una coincidencia, pero es revelador. Tengo la impresión de que siempre estoy diseñando una casa, quizás buscando la perfecta. Creo que aún no lo he conseguido”. El arquitecto acaba de terminar una vivienda cerca de Lisboa con una novedad: una línea curva que domina el edificio. “Es la primera, sí”. Ríe como si hubiera hecho una travesura. “No es hacer por hacer, encontré un motivo y su explicación, y es que al parking solo se podía acceder en curva”. El estilo de Souto de Moura, que busca siempre la limpieza y simplicidad, se rompe con esa insólita decisión. “No es que me haya trastornado, pero sí es cierto que también últimamente he diseñado tejados (una bodega) y he abierto más ventanas, con el miedo que las tengo”.

El año pasado presentó en la Bienal de Venecia una capilla diseñada para el Vaticano que recibió numerosos elogios. Se trataba de un pequeño laberinto de piedra vieja en el que el arquitecto consigue la paz y la luz sin necesidad de vanos. “Colocas una ventana y todo queda impregnado de un aspecto doméstico, por eso le tengo miedo. La ventana necesita espacio tridimensional y en la arquitectura moderna falta espesura en las paredes, son estrechas. Abro una ventana y temo que vibre el muro, no hay cuerpo”. (Souto de Moura en El País 27 octubre 2019).


Margarit, poeta, arquitecto y Premio Nacional de Poesía. El Vínculo.

Con Margarit, recurro al vino que Alejandro García elabora en Campo de Criptana: El Vínculo. Un vino elaborado con las uvas del terreno cultivadas por viticultores de la zona. Un vino elaborado con la uva tempranillo que demuestra que el cuidado de la uva, el saber hacer en un proceso cuidado llevan a resultados excelentes. Las viejas naves con sus estructuras de madera, junto a las nuevas construcciones ofrecen el espacio ideal para la elaboración de un vino de excelente calidad. 

García Montero, celebrando el premio concedido a Margarit, escribía sobre la Hospitalidad de la poesía..

“La palabra poética es refugio contra el desamparo y las hostilidades del mundo, el ritmo vertiginoso de mentiras, falsificaciones, consignas, ambiciones arbitrarias y falsos consuelos que suelen ensuciar la realidad. Pero entrar en este refugio significa aceptar que la escritura poética debe convivir con el dolor, la conciencia de la vida y la verdad. No se trata de creerse en posesión de la verdad, de escribir la Verdad con la mayúscula de los dogmas, sino en el deseo de no mentir, de no mentirse. Y eso es una responsabilidad, porque un mal poema ensucia el mundo.

La lucidez descarnada de la poesía de Joan Margarit entiende la oscuridad como una aliada de la mentira. Trabaja sus palabras con un sentimiento de hospitalidad, esperando que el lector las entienda y las habite. Hasta que un lector no hace suyo el poema, puede haber poema, pero no se produce el hecho poético. La hospitalidad de la poesía es así la mejor metáfora de un contrato social democrático. Al escribir, al leer, somos capaces de ponernos en el lugar del otro, sin dejar al otro sin lugar”. (El País 15 noviembre 2019)

Margarit poeta y arquitecto, catalán de 80 años, expone esta frase de su colega arquitecto José Coderch: “Una casa no debe ser ni independiente, ni hecha en vano, ni original ni suntuosa”.


Emilio Lledó. Filósofo. Quercus de la D.O. Uclés.

En este caso, un vino procedente de la provincia de Cuenca en ese límite entre Cuenca y Toledo que ha definido la denominación de origen Uclés. Quercus, es el vino elaborado con tempranillo y envejecido en barrica de roble. El Quercus 2014 es el vino singular de la bodega de una especial calidad.

Formas, pues todas de mirar el mundo, de manejarlo e interpretarlo; pero descubriendo en la inmediatez de ese contacto y esa empeiría. Experiencia, al fin y al cabo, “mezcla de sensación y de memoria”, según Aristóteles. Filosofía significa, pues, esa tendencia innata ya a los hombres, por descubrir el mundo en el que se encuentran, y descubrirse a sí mismos también como microcosmos. Este aprendizaje con las cosas, partiendo de la continuada tensión con la experiencia, supuso la familiaridad con las condiciones concretas de mundanidad, y con la pasión, el amor, por utilizar la ya tradicional palabra, por el conocimiento” (Lledó Elogio de la infelicidad).


Finca Río Negro. Con Juhanni Pallasmaa arquitecto finlandés.

La finca Río Negro se sitúa en la provincia de Guadalajara en una zona elevada con temperaturas extremadamente frías. Este vino se elabora con la variedad tempranillo, que compone la base del vino, y las syrah, merlot y cabernet sauvignon, tres variedades foráneas con las que se potencia la elegancia, frutosidad y longevidad. El vino permanece 12 meses en barricas de roble francés Allier y americana. Por ese especial clima y condiciones de temperatura escojo la compañía del arquitecto filandés Juhanni Pallasmaa.

Es maravilloso caminar por un pueblo antiguo, entre sus calles de piedra, sobre todo por la noche cuando ya no hay otro sonido más que el de tus propias pisadas. ¡Es increíble escuchar el eco!

En una ciudad moderna cada vez es más difícil percibir el eco, incluso me atrevería a decir qué es imposible. El eco es la conexión más fuerte con el entorno físico. Un ejemplo sería cuando entramos a una catedral y caminamos dentro de ella, gracias al eco es que podemos percibirnos físicamente en el espacio y hacernos parte de ella.

Cuando enseñaba en la Universidad de Yale, hace 25 años probablemente, le pedí a mis estudiantes que representaran seis espacios específicos de New Haven, la ciudad donde se encuentra la universidad, por el medio que ellos quisieran.

Unos realizaron películas, otros hicieron fotografías y dibujos e incluso un grupo realizó un baile; pero la experiencia más grata y fuerte me la llevé con un estudiante que representó los lugares a través del sonido. El chico había suspendido un micrófono de su cuello para que éste estuviera cerca del suelo y fue caminando a través de los seis espacios. Se podían identificar de inmediato los lugares y además comprender su geometría y tamaño. ¡Fue estupendo!

La experiencia visual tiende a ser fría, distante y plana. Debemos entender que cualquier espacio es multisensorial (Juhanni Pallasmaa).


Summa Varietalis. Pago Dominio de Valdepusa. Suketu Mehta.

Summa Varietalis es un auténtico vino de coupage resultado del ensamblaje de las uvas de los viñedos más viejos del pago Dominio de Valdepusa. Un vino fresco y estimulante con una buena carga frutal y al mismo tiempo ligero, ideal para el disfrute. Los viñedos cuidados con un especial mimo y la bodega con sus antiguas naves, junto a las nuevas construcciones permiten la elaboración de vinos de especial calidad en los que se hace presente el saber hacer de este pago.

Suketu Mehta vive entre Bombay y Nueva York y por ello se considera un interlocal. Un “interlocal conecta dos o más lugares en los que está profundamente arraigado, liberado de cualquier lealtad debida a una nación en particular. Ser nacionalista significa que tienes que excluir lo internacional” Y hablando del urbanismo en su libro La vida secreta de las ciudades dice: “Es fundamental que los urbanistas salgan de la academia a la esfera pública, que le cuenten a la gente de Bombay por qué no pueden combatir el tráfico construyendo un puente gigante porque lo único que conseguiríamos sería llegar antes al mismo atasco. O contarles a las personas que viven en comunidades valladas de Estambul, una de las ciudades más seguras de Europa, que si mirasen lo que pagan mensualmente en seguridad privada descubrirían que les saldría más barato que los atracaran cada mes.

Estoy defendiendo la importancia crucial del urbanista como intelectual público. Porque sin voluntad política, todos nuestros grandes planes urbanísticos no pasarán de la mesa de dibujo. Y sólo puede generarse voluntad política si informamos y entusiasmamos al público con nuestros proyectos”.

Diego Peris, doctor arquitecto.

El autor preside actualmente la Fundación Miguel Fisac

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